La gestora cultural Teresa Anchorena falleció este jueves a los 78 primaveras. A lo derrochador de su trayectoria, desde la envés de la democracia, estuvo al frente de la Comisión Franquista de Monumentos, de Lugares y de Haberes Históricos, fue Secretaria de Civilización de la Ciudad de Buenos Aires en tiempos de Enrique Olivera, legisladora porteña, directora del Centro Cultural Recoleta y asesora de Raúl Alfonsín.
Miembro de una comunidad patricia, estuvo exiliada en Francia entre 1973 y 1983. Se formó como antropóloga, trabajó en artes visuales y se especializó en cuidado de patrimonio. De hecho, hasta su crimen fue directora de Patrimonio en el Fondo Franquista de las Artes.
El organismo lo despidió a través de su presidente, Tulio Andreussi Guzmán, que recordó que Anchorena «se consagró hasta el postrer día con la inclinación de sostener la identidad cultural de la Argentina».
Mientras, el secretario de Civilización, Leonardo Cifelli, manifestó que fue «una figura relevante para el patrimonio, la historia, la civilización y el arte de nuestro país», adicionalmente de ser «una persona tan amorosa y educada en el trato personal como una continua promotora, soporte y apoyo de los artistas argentinos.
Poco antiguamente de su crimen, producto de la recaída por un cáncer, Anchorena había sido reconocida como Personalidad de la Civilización de la Ciudad de Buenos Aires.
Anchorena será velada este viernes, de 10.30 a 14.30, en la Vigencia porteña. El mismo día, a las 18, se realizará un homenaje en la feria de arte contemporáneo arteba, en el Centro Costa Salguero.