Los intereses geopolíticos y comerciales detrás de la invitación del presidente de China a Alberto Fernández

La visita del presidente argentino a Beijing depende la fecha del rumbo de la pandemia y va a coronar la estrategia oficial de acercamiento que tiene en el auxilio financiero bajo el swap de monedas, uno de los capítulos principales.

Los intereses geopolíticos y comerciales detrás de la invitación del presidente de China a Alberto Fernández

El acercamiento del gobierno con la República Popular China dio otro paso con el contacto telefónico ayer Alberto Fernández y Xi Jinping.

La visita del presidente argentino a Beijing depende la fecha del rumbo de la pandemia y va a coronar la estrategia oficial de acercamiento que tiene en el auxilio financiero bajo el swap de monedas, uno de los capítulos principales.

Pero en paralelo además hay importantes cuestiones geopolíticas, que pueden acentuar las “relaciones carnales” con China como son la gestión de la Hidrovía y el 5G en telefonía celular.

Las tensiones entre los Estados Unidos y China en el frente comercial, empresarial y diplomático provocan que las decisiones que adopte la Argentina tengan efectos inmediatos en Washington. La asistencia financiera a través del swap de monedas no despierta recelos en el gobierno norteamericano.

Al fin y al cabo, se trata de un financiamiento al Banco Central que, en el caso puntual que se está negociando en la actualidad, es simplemente el desembolso de yuanes para que sean utilizados en las importaciones que hagan las empresas argentinas desde China. Los primeros desembolsos podrían ser equivalentes a u$s 2.000 millones.

Distinto es el caso de la Hidrovía cuya concesión actual termina en abril del 2021. A través de ella circula el 80% de las exportaciones argentinas.

El gobierno de Alberto Fernández recientemente anunció que la Hidrovía pasará a estar administrada por la Nación y siete provincias bajo la creación de una nueva empresa estatal. ¿Será otra Enarsa?

Esa empresa estatal se encargará de contratar a la firma que se encargará del dragado, balizamiento y mantención de la autopista fluvial hoy a cargo de la belga Jan de Nul. La presión china de canaliza a través del desembarco de la empresa Dredging Company.

En el comunicado oficial distribuido tras el contacto telefónico entre los dos presidentes ayer no se mencionó el destino de la Hidrovía, pero sin dudas se trata de un aspecto central para el futuro de las “relaciones carnales” con China.

Dentro del frente de gobierno no hay postura definida sobre la cuestión aunque la vicepresidente Cristina Kirchner es proclive a un cierre apresurado con el gobierno chino sobre la autopista fluvial.

De todas maneras, los tiempos y pasos legales conspiran contra esa presión desde el Instituto Patria: la confección de pliegos y los plazos del proceso de licitación desde el Ministerio de Transporte a cargo de Mario Meoni demorarán meses y seguramente el gobierno se vea forzado a efectuar una prórroga de la actual concesión.

En las empresas exportadoras de granos hay preocupación por la suerte de la Hidrovía y el desembarco chino. En primer lugar, figura el aumento de costos y pérdida de calidad del servicio que derivaría con la llegada de la empresa estatal.

La otra cuestión pasa por el eventual privilegio que tendría la empresa china COFCO, uno de los traders de granos más importantes, y que en 2016 ya se había quedado con el 100% del negocio global de NIDERA, otrora empresa de capitales argentinos y holandeses.

Con la compra efectuada de Noble también, COFCO es el mayor exportador de granos del país, por encima de Dreyfus, Cargill y Bunge.

El proceso de adjudicación de 5G en celulares es más lento en Argentina y forma parte de otro capítulo en el enfrentamiento de Estados Unidos con el régimen comunista chino.

Hay miles de millones de dólares de inversión en juego, pero más importante es el control y manejo de información. Dos compañías chinas, Huawei y ZTE, detentan el 40% del mercado de infraestructura de 5G.

El fiscal general de los Estados Unidos William Barr viene sosteniendo que permitir que China establezca un control en 5G representa un “peligro monumental” por el monitoreo y supervisión que tendrá el régimen comunista de esa red de comunicación e intercambio de datos.

Pero el problema es que sólo Nokia y Ericsson están compitiendo con las compañías chinas a nivel global. Ni siquiera existen empresas norteamericanas en ese rubro.

British Telecom acaba de celebrar un acuerdo con Nokia para reemplazar equipamiento de Huawei en las redes de 2G, 4G y prohibió a los operadores adquirir infraestructura 5G de China.

Francia está siguiendo igual sendero mientras que en Italia y Alemania se está estudiando el caso. Fuentes del gobierno argentino señalaron que “Hidrovía y la tecnología 5G son los rubros que despiertan más preocupación de los Estados Unidos en la relación con la Argentina”.

Durante la gestión presidencial de Carlos Menem, las relaciones entre Estados Unidos, con George Bush y Bill Clinton, fueron muy estrechas y, a raíz de declaraciones del entonces canciller Guido Di Tella, fueron etiquetadas como “carnales”.

El funcionario en un discurso habló de “carnalidad” del vínculo, como sinónimo de contenido pero derivó en otra analogía. Ahora China con Alberto Fernández, va por ese tipo de vínculo. La batalla recién comienza.